Gobierno de Tlaxcala
-Gobernador
Hector Israel Ortiz Ortiz
-Plan Estatal de Desarrollo
El Plan Estatal de Desarrollo 2005-2011 es el resultado
de un amplio proceso de planeación participativa; contiene
las expresiones plurales de una sociedad que aspira a fortalecer
su vocación democrática a través la inclusión,
la tolerancia, el consenso y la pluralidad. El Plan se orienta,
principalmente, a fomentar la creación de nuevos empleos,
la educación, la reactivación del campo, el mejoramiento
de la infraestructura, una cultura de respeto y cuidado del entorno
ambiental y otras aspiraciones justas y responsables. Partimos de
reconocer los avances realizados, los valores históricos,
las virtudes y fortalezas del pueblo de Tlaxcala.
En los últimos 30 años del siglo XX, en Tlaxcala
ocurrieron cambios importantes en las formas de vida, la economía
y la organización. Estas transformaciones fueron resultado
de una voluntad colectiva y de una disposición para cambiar
por consenso.
Los tlaxcaltecas decidieron utilizar a la educación como
la herramienta más importante para este cambio: los hijos
de campesinos se transformaron en obreros; se incrementó
notoriamente la participación de la mujer y se mejoró
la calidad de vida al parejo de la modernización productiva.
Los gobiernos respondieron a la demanda social; el Estado aprovechó
su cercanía a los centros de consumo, su adecuada comunicación
y su disposición para integrarse sin perder su propia esencia
cultural.
En esos 30 años de consenso cambió la ocupación,
los niveles de educación, la comunicación, el establecimiento
industrial y la disposición de la población para compartir
un modelo en el trabajo fabril y un cambio en la forma de vivir.
La consolidación de la familia como administradora de los
bienes representó una transformación en la calidad
de vida.
Estas acciones fueron producto de la concurrencia de todos los
tlaxcaltecas, ciertamente coordinados por al menos tres gobernadores
progresistas que merecen los más altos reconocimientos, junto
con algunos otros que al menos mantuvieron el consenso por el cambio.
Sin embargo, a partir de los años noventa, tanto en Tlaxcala
como en todo el país se sufrieron los efectos de la apertura
comercial. En pocos años desaparecieron muchas industrias,
aun cuando otras han ocupado su lugar. La maquila como una alternativa
de industrialización sufrió los efectos de la competencia
irregular de los mercados, los cuales, a pesar del TLCAN, no lograron
mitigar las consecuencias de la producción masiva y las formas
más sofisticadas de competencia de algunos países
asiáticos.
El mito de llegar al desarrollo por el trabajo industrial de maquila
se ha desvanecido en los inicios del presente siglo en todo el mundo.
Se acepta como premisa general que no basta una mano de obra barata
para atraer inversiones e industria. Igualmente, las ventajas geográficas
parecen desdibujadas en las nuevas expresiones de la globalización.
Los nuevos paradigmas incluyen, sobre todo, ciertas consideraciones
importantes: a mayor calificación de la mano de obra, mejor
organización empresarial y una nueva cultura laboral con
criterios de productividad, eficiencia y responsabilidad.
Concurre con estos cambios una competencia comercial en el sector
agropecuario, con una sobreoferta mundial de granos básicos
y con nuevos criterios para calificar a los productos por su papel:
dietéticos, sanitarios y de seguridad alimentaria.
Ante estos retos, el Plan Estatal de Desarrollo Tlaxcala 2005-2011
propone impulsar un nuevo cambio y reorientar las variables de desarrollo
a partir de reconocer los términos de una dinámica
más compleja y competida, así como para aprovechar
las potencialidades y fortalezas disponibles y caminar con pasos
firmes al progreso en el tiempo que nos ha tocado vivir.
Reconocemos como una de las demandas más sentidas y como
un propósito de la mayor prioridad, el coordinar esfuerzos
para promover un desarrollo económico que permita ofrecer
empleo digno, productivo, remunerado y estable a la población.
Los retos del futuro se enfrentarán con la confianza que
da a un gobernante la madurez democrática de su pueblo. Es
así que presentamos ante ustedes un ambicioso programa de
reimpulso para potencializar el cambio, mejorar la calidad de vida
y ampliar las expectativas de progreso hacia mejores condiciones
de vida para el pueblo de Tlaxcala.
El Plan Estatal de Desarrollo que presentamos a la consideración
de la ciudadanía tlaxcalteca, surgió de los resultados
de una consulta ciudadana y de las mejores experiencias y propuestas
recibidas por todos los grupos y sectores de la población,
lo cual permitirá concretar una propuesta organizada, armónica
y completa para promover el desarrollo en los términos que
la población nos ha solicitado.
Estoy seguro de que seremos capaces de lograr un consenso estatal
basado en el respeto a la ciudadanía, la supremacía
de la ley y la justicia, el trabajo como la alternativa de reivindicación
y en la responsabilidad ciudadana como garantía para el cumplimiento
de los propósitos comunes.
El Plan Estatal de Desarrollo nos presenta de manera ordenada y
sistemática un breve balance de la realidad, una imagen deseable,
un programa de trabajo, objetivos y lineamientos posibles de alcanzar.
Me comprometo a su cumplimiento y a concentrar todo mi esfuerzo
y el de mis colaboradores en ello, ya que cuento con el respaldo
de la voluntad ciudadana que el 14 de noviembre nos entregó
la responsabilidad histórica de la conducción institucional
de Tlaxcala.
Héctor Israel Ortiz Ortiz
Gobernador Constitucional del Estado de Tlaxcala
-Historia
Debido a la importancia que radica en conocer el propio pasado
de nuestra entidad, no sólo para desentrañar los orígenes
y la evolución de la identidad regional, sino también
para entender la realidad presente y para tener más y mejores
elementos con los cuales proponer los cambios positivos y convenientes
que se requieran en el futuro próximo; el Gobierno del Estado
de Tlaxcala ofrece el presente compendio de historia de Tlaxcala,
que es, sobre todo, un trabajo de información destinado a
estudiantes, profesores y público en general. Por tal motivo
su narrativa es sencilla y su estructura principal es cronológica.
Abarca todos los periodos históricos de la entidad de manera
sintética, destacando aquellos acontecimientos, fechas y
personajes que han sido considerados relevantes en el proceso histórico
de la entidad.
Desde sus inicios, la sociedad tlaxcalteca se ha caracterizado
por mostrar una notable cohesión y homogeneidad, debido,
entre otras causas, a que tuvo su origen en un grupo indígena
muy definido, el cual también integró la parte medular
de su desarrollo posterior. Este núcleo social reconfiguró
y consolidó su diferenciación a raíz de su
constante lucha por sostener su autonomía frente al señorío
tenochca -especialmente durante el gobierno de Moctezuma Xocoyotzin-
y luego por mantener vigentes los privilegios exclusivos que le
concediera la Corona española durante la etapa virreinal.
Sobre este fenómeno de identidad histórica asimismo
influyó el hecho de que los límites territoriales
de Tlaxcala hayan variado muy poco. En 1591 a pesar de lo reducido
de su territorio, la fuerte identidad cultural tlaxcalteca, ya mestizada,
llegó más allá de sus fronteras. Como parte
del proceso de conquista y colonización hispana, varios cientos
de tlaxcaltecas fueron trasladados a diferentes regiones del norte
del país y aun fuera de él. Muchas pequeñas
"Tlaxcala" fueron entonces fundadas en aquellos territorios
con el objeto de contribuir a la tarea "civilizadora".
Las fronteras de la provincia colonial quedaron condicionadas por
los asentamientos prehispánicos de la antigua Tlaxcallan,
y después se mantuvieron casi igual hasta la década
de 1860, cuando se anexó al nuevo estado la región
de Calpulalpan.
No obstante los diversos cambios de categoría política
y forma de gobierno que tuvo Tlaxcala a lo largo de su historia
--de señoríos a cabildo indígena, de éste
a territorio político, luego a distrito, otra vez a territorio
y por fin a estado soberano--, nunca perdió su esencia y
convicción de autonomía como pueblo, aunque para ello
debió luchar con mucha tenacidad, primero contra el poderío
mexica, después ante el gobierno colonial, y más tarde
frente a los regímenes monárquicos y republicanos
tanto centrales como federales, sin que faltaran en esta pugna las
miras anexionistas de su entidad vecina: Puebla. Esa lucha constante
por su soberanía constituye uno de los hilos conductores
de la historia que se narra en esta obra.
Un segundo hilo es la importante posición geopolítica
que siempre tuvo Tlaxcala.
Su ubicación natural en el eje de comunicaciones que va del
puerto de Veracruz a la ciudad de México, y el hecho de estar
virtualmente rodeada por Puebla, fueron factores estratégicos
determinantes durante gran parte de su historia. Los caminos de
herradura que la cruzaron desde épocas tempranas, y más
tarde las vías de ferrocarril, la mantuvieron ligada al Golfo
y al centro del país, marcando el ritmo de su crecimiento
económico, político y social, y también la
involucraron en importantes acontecimientos de paz y de guerra,
de progreso y de crisis.
El tercer hilo conductor de la presente historia igualmente se
encuentra vinculado con la geografía. Ésta ha creado
condiciones que permiten dividir a la entidad en por lo menos dos
grandes regiones naturales: la del norte y la del centro-sur. Las
características que cada una de ellas posee han influido
en el desarrollo de sus propios tipos de producción, organización
económica, densidad demográfica, acceso y explotación
de los recursos naturales, estructuras sociales y agrarias, vías
de comunicación y, en una palabra, en sus procesos históricos.
El proceso de industrialización y urbanización acelerada
de la segunda mitad del siglo XX, por un lado ofreció a la
entidad una alternativa viable para su desarrollo toda vez que la
producción agrícola ya resultaba insuficiente para
ello; pero por otro, en su cara menos positiva, modificó
numerosas costumbres y tradiciones populares, algunas ya perdidas
irremediablemente.
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